Pulgar abajo al pulgón

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Pulgar abajo al pulgón

Enviado por Gaston Hernan en Mar, 22/05/2012 - 17:11

Cuando llegan las siembras de pimientos y comienzan los invernaderos a tomar “color verde” después de una pequeña pausa, hacen su aparición las primeras plagas que nos exigen no bajar la guardia. Solemos preocuparnos mucho por la mosca blanca y el trips, y hemos dejado de pensar en el pulgón y la cochinilla. Esta última ha adquirido suficiente protagonismo para tener su propio artículo más adelante.

Como siempre decimos, el primer paso es conocer al enemigo, identificarlo con nombre y apellido, cuales son las condiciones para su desarrollo, sus hábitos de alimentación y reproducción y la época de mayor incidencia. Una vez que conocemos esto podemos optar por la mejor manera de evitar su aparición o disminuir su acción dentro de nuestros cultivos.

Los pulgones se caracterizan por tener un cuerpo blando y globoso con un tamaño medio de 1 a 10 mm. Existen individuos ápteros (sin alas) y alados. Cuando las condiciones son favorables  son los tipos ápteros los que predominan, pero en situaciones adversas como la falta de alimento por un crecimiento exagerado de la colonia, se desarrollan individuos alados que permiten la migración a otras plantas. La diversidad de colores es muy amplia variando del blanco al negro, pasando por el amarillo, verde y rojo.

En el extremo abdominal presentan dos tubos llamados sifones de distintos tamaños o formas según la especie. Esto nos sirve para diferenciar entre las dos principales especies que tenemos en nuestros invernaderos. Como vemos en las imagenes en Myzus persicae los sifones presentan el mismo color que el cuerpo y en Aphis gossypii los sifones son de color negro.

En cuanto a la reproducción existen dos maneras, una sexual en la que es necesaria una fecundación y en la que la madre pone un huevo (esto ocurre normalmente en la época de otoño para que pueda soportar de ésta forma la época de más frío), y una asexual en la que no es necesario una fecundación y en la cual la madre pare individuos vivos idénticos a ella, comenzando a alimentarse desde recién nacidos.

Los daños causados por los pulgones pueden ser directos, ocasionados por la misma picadura que produce en los tejidos vegetales, principalmente brotes jóvenes, e indirectos por la secreción de melaza que promueve el desarrollo de hongos como la negrilla, que disminuyen la acción fotosintética de la planta y reducen el valor comercial de los frutos. Además de esto, los pulgones están catalogados como el principal agente vector de virus.

Todo esto hace que tengamos que estar muy alertas ante su aparición, efectuando recorridos periódicos sobre los cultivos en las épocas de mayor incidencia (otoño y primavera). Para su control en producciones integradas podemos realizar sueltas de Aphidius colemani principalmente y algunos productos químicos de acción específica que respeten la fauna auxiliar.

Como hemos dicho anteriormente las especies de mayor incidencia en la zona son Myzus persicae y Aphis gossypii  aunque últimamente han comenzado a saltar las alarmas ante dos nuevas especies: Macrosiphum euphorbiae y Aulacorthum solani, pero eso lo dejaremos para otro post.

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